Arturo Figueroa-Bustos

Arturo Figueroa-Bustos

Música / Escuela de Periodismo

entre canciones y noticias

Académico de la Escuela de Periodismo de la Universidad Finis Terrae y doctor en Ciencias de la Comunicación, ha sostenido siempre una doble vertiente: la del investigador que estudia la música popular y la del creador que, desde bandas y proyectos solistas. “Mi carrera profesional siempre ha sido un intento de hacer converger ambas cosas en todo momento”, dice.

Autogestión y primeros acordes

Su acercamiento inicial fue doméstico, comenta Arturo. La guitarra de su abuela, una batería improvisada con lápices Bic y un teclado regalado en la adolescencia fueron las primeras herramientas de un camino que pronto se amplió a grupos escolares y a la composición. “Yo tenía la inquietud personal de componer, de hacer mis propias canciones. Ahí parte todo”, recuerda

De esa pulsión surgió Termita, proyecto que inició como un experimento casero y que pronto tomó forma de banda con guitarras, voces, bajo y batería. Entre 1999 y 2005 registraron cinco discos –Termita, Alas, Las guitarras mienten, Las luces y La calle estalla-, “todos autogestionados”, aclara el músico. Su sonido transitó desde la experimentación inicial hacia un rock más directo, siempre con un fuerte interés por la composición y el registro.

Termita le permitió también articular redes con otros músicos de la escena independiente, entre ellos Leo Quinteros, Felipe Cadenasso y miembros de Solar, agrupación en la que él mismo se integraría más tarde. Fue, además, un espacio de aprendizaje colectivo, en el que las canciones crecieron al ritmo de colaboraciones y escenarios. “Siempre me interesó que cada disco tuviera un carácter, una búsqueda distinta, aunque fueran recursos limitados. Eso nos obligaba a ser creativos”, comenta.

“Música, comunicación y sociedad”

La década de 2010 lo encontró junto a Roberto Rojas en la creación de Las Naves, dúo que cultivó un indie pop electrónico y psicodélico, con una producción constante de discos y EPs. “Nos planteamos sacar un disco todos los años, aunque fuera breve, y durante una década lo cumplimos”, cuenta. Tras ese periodo, decidieron dar un giro, detener los conciertos y concentrarse en un álbum de versiones de los pioneros del rock chileno —Los Vidrios Quebrados, Los Blops, Congregación—, como un gesto de relectura y actualización de esa memoria musical del cancionero nacional.

El otro lado de Arturo Figueroa ha estado en la difusión y el periodismo musical. Fue cofundador de Super 45, programa radial que marcó un hito en la escena independiente chilena, y colaboró en la recordada “Interfase” de Radio Beethoven. Hoy esa vocación se expresa en Sonidos Parlantes, podcast creado en la Universidad Finis Terrae, que indaga en canciones inspiradas por noticias y dialoga con músicos sobre el cruce entre arte y contingencia.

La misma convergencia alimenta su labor académica. Se adjudicó el Fondecyt de Iniciación 2025 con un proyecto que estudia el rol de las revistas musicales en Chile como espacio público entre 1964 y 1998. Además, en 2024 publicó el libro La calle estalla (RIL Editores), donde analiza la comunicación política en la “cantautoría” independiente chilena entre 2005 y 2018.

“Me interesa dejar un sello autoral en todo lo que hago, ya sea en una canción, un disco, un podcast o una investigación”, señala, en esa voluntad de unir creación artística y crítica que ha sido el hilo conductor de su trayectoria musical y académica.

Frase destacada

Siempre me interesó que cada disco tuviera un carácter, una búsqueda distinta, aunque fueran recursos limitados. Eso nos obligaba a ser creativos.

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