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diciembre 23, 2025

Comunidad de Queilén fue protagonista en cierre del proyecto “Colores ancestrales de Chiloé”

El proyecto contó con el financiamiento del Fondo de Creación Artística Interdisciplinaria 2024 de la Dirección de Creación Artística de la U. Finis Terrae

En la Capilla Azul del centro cultural Comarca Contuy, en la comuna de Queilén, se realizó la exhibición de cierre del proyecto Colores ancestrales de Chiloé: alimentos, salud y arte desde una mirada sostenible. La actividad reunió al equipo académico de la U. Finis Terrae responsable del proyecto y a las comunidades educativas que, durante un año, formaron parte de un proceso de investigación y creación donde la papa -alimento central en la cultura chilota- se convirtió en materia de experimentación artística y científica.

El proyecto se articuló a partir de un trabajo interdisciplinario entre las académicas de la Facultad de Artes, Dra. Carla Motto y Macarena Quezada, y el equipo del Centro de Investigación Avanzada en Nutrición y Salud (CIANS), integrado por su directora, la Dra. Salomé Mariotti, y el encargado del laboratorio, Conrado Camilo.

En ese cruce se definió una línea de investigación orientada a la obtención y uso de pigmentos naturales a partir de papas nativas de la isla, junto con su proyección pedagógica en contextos escolares. “Hicimos una alianza con el CIANS para estudiar cómo extraer de este producto endémico esos colores tan variados -que son difíciles de fijar- y, al mismo tiempo, dialogar con sus aportes nutricionales, considerando que este tubérculo es el alimento base de muchos platos cotidianos del archipiélago”, explicó Motto.

En paralelo, el equipo del CIANS abordó el proceso desde las ciencias básicas, trabajando con extractos obtenidos principalmente de la cáscara. “Ahí apareció un desafío concreto”, señaló la Dra. Mariotti, “los colores tendían a degradarse y viraban hacia tonos pardos. Al trabajar con variaciones de pH logramos estabilizar los morados y fucsias, y ese desarrollo fue dialogando permanentemente con lo que se estaba probando en el ámbito artístico”.

Para la directora del CIANS, otro de de los aspectos centrales del proyecto fue la integración de enfoques: “La idea fue articular procesos sustentables de extracción de pigmentos con una investigación artística situada, donde el trabajo conjunto genera conocimiento tanto desde la química como desde las artes visuales”.

El color como punto de encuentro comunitario

Con esa base interdisciplinaria, Colores ancestrales de Chiloé se desarrolló luego en las escuelas rurales de Paildad, Apeche y Contuy, todas en la comuna de Queilén. En los talleres, los niños experimentaron con tintes obtenidos de pulpa y cáscara de papa, realizaron composiciones sobre papeles teñidos y observaron, de forma práctica, cómo los colores variaban según cambios químicos simples.

Estas experiencias se articularon con conversaciones sobre alimentación local, prácticas agrícolas familiares y preparaciones tradicionales como el milcao o el chapalele. “Colores ancestrales de Chiloé forma parte del proyecto Caudales, un programa de largo aliento que desarrollamos desde la Facultad de Artes y que busca situar la educación artística en el territorio y en los conocimientos cotidianos de las comunidades”, señaló Motto.

Para Patricia Cumicheo, directora de la Escuela de Contuy, el impacto fue evidente: “Estos talleres aportaron aprendizajes nuevos en arte y ciencia, pero también en convivencia escolar. Los niños aprenden a escucharse, a trabajar juntos, a valorar la opinión del otro. Eso es tan importante como cualquier contenido”, señaló.

La docente destacó además el valor de reconocer lo propio donde indicó que “muchos de nuestros estudiantes no sabían que la papa es originaria de esta zona o que existen tantas variedades. Entender que algo tan cotidiano puede ser objeto de estudio y creación artística abre muchas posibilidades de aprendizaje”.

Por otra parte, Patricio Ulloa, director de la Escuela Rural de Paildad, destacó que el proyecto ha sido beneficioso en distintos aspectos, especialmente por su carácter experimental: “Muchas de las acciones que se han realizado acá tienen ese componente, que probablemente era algo que les estaba faltando a los niños. Poder experimentar, hacer pequeños juegos y probar distintas actividades ha sido muy positivo”.

Uno de los resultados del proceso será un libro colaborativo, editado a partir de páginas y materiales gráficos realizados por las y los estudiantes. Concebido como una publicación de carácter experimental, el libro reunirá imágenes, texturas y registros del trabajo desarrollado entre el laboratorio, los talleres y las comunidades escolares que participaron.

El proyecto Colores ancestrales de Chiloé: alimentos, salud y arte desde una mirada sostenible fue financiado por el Fondo de Creación Artística Interdisciplinaria 2024 de la Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística y Doctorado de la U. Finis Terrae, concurso interno que busca apoyar iniciativas que vinculan la investigación académica y las práctica creativas en temas sociales, patrimoniales y culturales.

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